La utilización de impulsos de corriente directa permite limitar el volumen del edema postraumático en los primeros 3 o 4 días de su formación. Aunque Taylor haya demostrado su eficacia en la reducción del edema con una sola sesión de 30 minutos, esta mejora es sólo transitoria (de alrededor de 6 horas). Para prolongarla, el tratamiento debe repetirse a razón de tres sesiones diarias. Entre sesiones, deben aplicarse otras técnicas de tratamiento para reducir la formación de edemas (como crioterapia, vendaje compresivo, elevación) para conseguir un resultado óptimo.
Los mecanismos de acción de los impulsos de corriente directa (corriente de impulsos eléctricos monofásicos) están en discusión en la actualidad. La hipótesis de su efecto vasoconstrictor ha sido desarrollada por Karnes; la disminución local de la densidad de los sustratos proteínicos, ya sea por la disminución de la permeabilidad de las membranas de los vasos, ya sea por la inhibición de la organización de las moléculas protídicas, o por ambos mecanismos a la vez, parece ser la hipótesis más probable.