El incremento de la demanda muscular funcional también puede garantizarse (hasta ciertos límites fisiológicos) mediante el aumento del número de potenciales de acción que controlan el trabajo mecánico muscular.
Más allá de cierta frecuencia de potenciales de acción (número de potenciales de acción por segundo), las respuestas mecánicas elementales se acumulan, lo que permite al músculo realizar verdaderas contracciones tetánicas (es decir, un mantenimiento prolongado en el tiempo de una tensión muscular significativa). El efecto mecánico (tensión/fuerza desarrollada) es pues directamente proporcional al resultado de la acumulación de las respuestas elementales expresadas.
Esta acumulación de respuestas mecánicas elementales no puede, sin embargo, superar nunca los límites de una acumulación máxima que es la que tiene en cuenta el tiempo necesario, para cada categoría de fibras musculares, para alcanzar el nivel más elevado (tensión o fuerza máxima) de su respuesta mecánica elemental.