La corriente continua, todavía llamada corriente galvánica, con una intensidad constante en función del tiempo, permite movilizar las partículas cargadas a través de los tejidos. Si estas partículas cargadas son medicamentos, la corriente continua actuará como un vector permitiendo la introducción y la penetración de sustancias medicamentosas.
Esta técnica, que consiste en introducir medicamentos cargados eléctricamente a través de la aplicación de una corriente continua, se conoce en la nomenclatura internacional con el nombre de iontoforesis.