Para prevenir las quemaduras hay que usar y controlar una densidad que sea tolerada por la piel. Si bien algunos trabajos llegan a utilizar una densidad de 1 mA/cm2, este valor es demasiado alto, ya que se trata del límite superior de tolerancia de una piel intacta y muy resistente. En una piel normal, correctamente preparada para la aplicación de un tratamiento de iontoforesis, una densidad de corriente de 1 mA/cm2 durante 10 minutos producirá una acumulación de sosa bajo el cátodo y dará lugar a una quemadura química. De hecho, la densidad de 0.2 mA/cm2 parece ser el valor que no hay que sobrepasar nunca. Para un tratamiento estándar eficaz, el valor recomendado es de 0.05 mA/cm2; esta densidad garantiza una buena penetración y evitará al paciente la aparición de quemaduras. El mantenimiento de una densidad constante queda garantizado por un generador de corriente perfectamente constante a pesar de las variaciones de la resistencia eléctrica de la piel durante un tratamiento. Es fundamental que los electrodos estén bien fijados a la piel durante todo el tratamiento.