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ELECTROTERAPIA
Iontophorèse
Iontoforesis
Seguridad (alergias, quemaduras y choques)

La seguridad tiene que ser la primera preocupación del terapeuta durante un tratamiento de iontoforesis. Es importante prevenir, no sólo los accidentes, tales como las reacciones alérgicas a los medicamentos y las quemaduras, sino también los incidentes derivados de los eventuales choques en el momento de iniciar y detener el tratamiento.

Si queremos prevenir reacciones alérgicas, estaremos obligados a interrogar al paciente antes de aplicar el primer tratamiento de iontoforesis. Realizaremos una prueba de alergia con el medicamento elegido si tenemos la más mínima duda. Este aspecto se desarrolla más detenidamente en la parte práctica de este capítulo sobre iontoforesis.

Para prevenir las quemaduras hay que usar y controlar una densidad que sea tolerada por la piel. Si bien algunos trabajos llegan a utilizar una densidad de 1 mA/cm2, este valor es demasiado alto, ya que se trata del límite superior de tolerancia de una piel intacta y muy resistente. En una piel normal, correctamente preparada para la aplicación de un tratamiento de iontoforesis, una densidad de corriente de 1 mA/cm2 durante 10 minutos producirá una acumulación de sosa bajo el cátodo y dará lugar a una quemadura química. De hecho, la densidad de 0.2 mA/cm2 parece ser el valor que no hay que sobrepasar nunca. Para un tratamiento estándar eficaz, el valor recomendado es de 0.05 mA/cm2; esta densidad garantiza una buena penetración y evitará al paciente la aparición de quemaduras. El mantenimiento de una densidad constante queda garantizado por un generador de corriente perfectamente constante a pesar de las variaciones de la resistencia eléctrica de la piel durante un tratamiento. Es fundamental que los electrodos estén bien fijados a la piel durante todo el tratamiento.

Para prevenir los choques al comienzo, al final o cuando se acaba el tratamiento, se necesita una llegada y salida progresiva de corriente galvánica. Las variaciones bruscas de corriente podrían desencadenar un fenómeno parásito de excitación. Si bien no es peligroso, resulta muy desagradable para el paciente y poco tranquilizador.