Si la lesión afecta exclusivamente al sistema nervioso central, el músculo está paralizado; pero si el nervio periférico está intacto, no está denervado. Si, por el contrario, existe una lesión completa del nervio periférico, en ese caso, el músculo no sólo está paralizado, sino también denervado. El músculo paralizado pero no denervado se estimula como un músculo sano mediante programas de neuroestimulación. Éstos permiten obtener contracciones musculares mediante la excitación del nervio motor. El músculo paralizado y denervado, al haber perdido la función de su nervio motor, sólo puede estimularse mediante la excitación directa de sus fibras musculares. Esta técnica requiere la utilización de programas de neuroestimulación y programas para músculos denervados.