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Acomodación

Si en lugar de instalar la corriente de manera vertical, como es el caso de un impulso rectangular, se instala de manera muy progresiva (corriente con pendiente o impulso triangular), la intensidad que hay que alcanzar para obtener la excitación tiene que ser muy elevada. A partir de cierta pendiente, la intensidad de corriente deberá ser tanto más elevada cuanto más débil sea la pendiente. Este fenómeno se denomina a veces "climalyse", aunque dicho término ha caído en desuso y se prefiere el de acomodación. En efecto, la acomodación, es decir, la elevación del umbral de excitación (véase "Nociones básicas de electrofisiología de la excitación") es el término que explica que la intensidad de corriente será más elevada cuanto más débil sea su pendiente de instalación.

Cuando la pendiente de instalación es muy tensa, la acomodación se produce con poca fuerza y la curva de excitabilidad tiene el mismo aspecto que con impulsos rectangulares, si bien los valores absolutos son diferentes. A partir de una cierta pendiente el fenómeno de acomodación se desarrolla suficientemente y se modifica la curva aumentando de la reobase.

El gráfico anterior muestra una curva media de acomodación para las motoneuronas. El aumento de la reobase aparece alrededor de 20 a 30 ms, es decir, el fenómeno de acomodación de las motoneuronas se aprecia para pendientes en general inferiores a 10 mA en 25 ms (o 40 mA en 100 ms o 1 mA en 2,5 ms, etc.). Asimismo, observamos que existe un límite en la pendiente por debajo del cual no se puede obtener excitación de las motoneuronas.

En cuanto a las fibras musculares, se obtiene el mismo tipo de curva de acomodación pero, lógicamente, desplazada hacia la derecha y hacia arriba. La parte izquierda de esta curva sólo puede observarse si se ha bloqueado la transmisión neuromuscular, como es el caso de un paciente inmovilizado. Cabe destacar la diferencia en la escala de las abcisas: la acomodación se acentúa entre 20 y 100 ms, en el caso de las motoneuronas, y entre 100 y 300 ms, en el caso de las fibras musculares.

Si trazamos las dos curvas en un mismo gráfico podremos constatar un punto característico: el punto donde se cruzan ambas curvas. Las curvas nunca se cruzan con los impulsos rectangulares. Éstos sólo permiten excitar, en primer lugar, las motoneuronas. En cambio, con impulsos triangulares de una pendiente suficiente es posible excitar directamente las fibras musculares sin excitar las motoneuronas.

La diferencia de valores para motoneurona y fibra muscular es tal que para comparar las dos curvas tomaremos una escala logarítmica de tiempo (véase el gráfico siguiente).

La excitabilidad es diferente entre una fibra muscular sana y una denervada y sucede lo mismo para la acomodación. La curva de acomodación de una fibra muscular denervada está desplazada hacia la derecha y hacia abajo. Este desplazamiento variará en función del momento de la denervación. Si las fibras musculares denervadas están esclerosadas, pierden su excitabilidad y la curva sube hacia arriba, se va aplanando y acaba desapareciendo.

El gráfico siguiente muestra las curvas de acomodación para los tres tipos de células diferentes: motoneurona, fibra muscular sana y fibra muscular denervada. Asimismo, observamos que un impulso con una pendiente de 4 mA en 100 ms permite obtener una excitación de las fibras musculares denervadas sin que se exciten ni las motoneuronas ni las fibras musculares sanas. Si aumentamos la intensidad de manera que se acentúe el reclutamiento espacial de las fibras denervadas que se estimulan, habrá que alargar el impulso con el fin de conservar la misma pendiente. Por ejemplo, con una intensidad de 8 mA en lugar de 4 mA, la duración del impulso tendrá que ser de 200 ms en lugar de 100 ms.

Recurrimos de nuevo a una escala de abcisas logarítmica para mayor claridad.