Las corrientes empleadas para estimular directamente las fibras musculares están compuestas por impulsos de muy larga duración que permiten aplicar la gran cantidad de cargas eléctricas necesaria. La consecuencia es que el uso de la estimulación directa de las fibras musculares sólo se empleará cuando la estimulación de las motoneuronas alfa resulte imposible. Dicho de otra forma, tras una lesión o patología del nervio motor, es decir, en caso de músculo denervado.