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ELECTROTERAPIA
Origine, principes et limites
Origen, principios y límites
Los distintos aspectos de la electroterapia

Entre estos tres efectos, las quemaduras pueden y deben evitarse, evidentemente, gracias a la calidad de las corrientes empleadas y respetando unas estrictas normas de uso.

Se obtiene un campo eléctrico cuando una corriente eléctrica unidireccional (o directa) continua atraviesa un medio conductor durante un período prolongado (varios minutos). El cuerpo humano, rico en agua y electrolitos, es un medio conductor de la corriente.

Este efecto básico de la electricidad permite hacer migrar los iones. (Los iones son átomos o partículas que han perdido su neutralidad eléctrica por la adquisición o pérdida de un electrón.) Siempre que se utilice una sustancia medicamentosa cuya molécula activa sea un ión, una corriente directa continua (o corriente galvánica) permitirá favorecer la penetración de la sustancia medicamentosa en los tejidos, obteniéndose así un tratamiento de iontoforesis.

Cuando la corriente unidireccional (o directa) se utiliza en forma pulsada, se obtiene un efecto biológico esclerótico. Esto permite principalmente luchar de manera eficaz contra el desarrollo de los edemas postraumáticos durante los primeros días posteriores a un traumatismo causal.

Sólo dos tipos de células poseen la propiedad fisiológica de poder modificar su equilibrio eléctrico pasando de un estado de reposo (potencial de reposo) a un estado de excitación (potencial de acción). Estas células son las fibras musculares y las nerviosas.

Existe una enorme diferencia en términos de excitabilidad entre estos dos tipos de células. El estímulo necesario para poner en marcha un potencial de acción debe ser varios cientos de veces superior para estimular una fibra muscular en comparación con una fibra nerviosa.

Las corrientes empleadas para estimular directamente las fibras musculares están compuestas por impulsos de muy larga duración que permiten aplicar la gran cantidad de cargas eléctricas necesaria. La consecuencia es que el uso de la estimulación directa de las fibras musculares sólo se empleará cuando la estimulación de las motoneuronas alfa resulte imposible. Dicho de otra forma, tras una lesión o patología del nervio motor, es decir, en caso de músculo denervado.

La estimulación de las células nerviosas, denominada también neuroestimulación, es probablemente la parte de la electroterapia más empleada. Puede dividirse en dos partes:

  • la electroterapia antálgica, que consiste en la estimulación de ciertos tipos de fibras nerviosas sensibles
  • y la electroestimulación neuromuscular, que tiene como objetivo imponer un trabajo a un músculo generando potenciales de acción en su nervio motor.

En función del régimen de trabajo impuesto (repetición de los impulsos, tetanización o no, duración de las contracciones y tiempo de reposo...), la técnica permite restaurar o desarrollar distintas cualidades musculares u obtener efectos indirectos como la reducción del tono muscular o el aumento del flujo sanguíneo.

Para el conjunto de estos efectos terapéuticos, la primera regla consiste en elegir una corriente que disponga de unos parámetros adaptados (programa) al efecto deseado, pero respetando también ciertas reglas prácticas sencillas y poco numerosas:

  • elección y colocación de los electrodos,
  • ajuste de las energías de estimulación,
  • posición del paciente que contribuya a obtener una máxima eficacia terapéutica.