El control de las energías de estimulación durante los tratamientos antálgicos suele ser delicado:
- La sensibilidad varía de un paciente a otro.
- El control visual resulta complicado; en efecto, un cosquilleo no puede verse.
- Debe evitarse una habituación que incite a incrementar las energías de estimulación por encima del umbral motor, lo que no resulta deseable en los pacientes con dolor.
- Resulta complicado trabajar en la zona ideal de eficacia terapéutica con los programas de tipo endorfínico que precisan la obtención unas sacudidas musculares pronunciadas.
Funcionamiento
El sensor mide y reajusta de manera permanente y automática la energía de estimulación para evitar cualquier aparición de una contracción muscular durante los programas de tipo TENS.
Para los programas que emplean bajas frecuencias de estimulación como la endorfínica, la zona óptima de regulación de la intensidad aparece indicada en la pantalla del estimulador durante toda la sesión.
Ventajas asociadas
- No hay duda posible en cuanto al ajuste correcto de las energías de estimulación: El estimulador impone un límite máximo a la cantidad de energía y la reduce si es demasiado alta. Ya no es necesario comprobarlo 3 o 4 veces por sesión.
- El paciente trabaja necesariamente con el nivel de energía correcto y, por tanto, de manera más eficaz y cómoda.
- Ya no es necesario controlar el correcto ajuste de las energías de estimulación varias veces después de cada paciente.