Los programas de electroestimulación muscular son los programas que imponen trabajo a los músculos. El progreso conseguido dependerá del tipo de trabajo impuesto a los músculos, es decir, del programa elegido. Los impulsos eléctricos generados por dichos programas se transmiten a los músculos (a través del nervio motor) por medio de los electrodos autoadhesivos. La correcta disposición de los electrodos es uno de los elementos clave para asegurar una sesión de electroestimulación confortable.
Por lo tanto, es imprescindible prestar especial atención a este aspecto. La correcta colocación de los electrodos y la utilización de una energía fuerte permiten hacer trabajar a un importante número de fibras musculares. Cuanto mayor sea la energía, mayor será el reclutamiento espacial, es decir, mayor será el número de fibras que trabajan y, por tanto, mayor será el número de fibras que progresen.
Un canal de estimulación se compone de dos electrodos:
- un electrodo positivo: punta del cable roja,
- un electrodo negativo: punta del cable negra.
El electrodo positivo debe ir adherido al punto motor del músculo. Los puntos motores corresponden a una zona extremadamente localizada en la que se da la máxima excitabilidad del nervio motor. Si bien en la actualidad se conoce la localización de los distintos puntos motores, pueden existir variaciones de un individuo a otro, pudiendo llegar a varios centímetros de diferencia.
El programa Punto motor, asociado con la utilización del lápiz del punto motor que se suministra con su aparato, permite determinar con gran precisión la localización exacta de los puntos motores par a cada individuo, garantizando de este modo la máxima eficacia de los programas.
Se aconseja utilizar este programa antes de comenzar la primera sesión de electroestimulación muscular. De este modo, podrán señalarse con un lápiz dermográfico o similar los puntos motores localizados y evitar así tener que llevar a cabo dicha búsqueda antes de cada una de las sesiones.