Cuando, a consecuencia de una intervención quirúrgica o de una fractura ósea, se inmoviliza un miembro o una parte de un miembro, los músculos de la región en cuestión se ven afectados muy rápidamente por una amiotrofia.
Esta rápida e importante disminución del volumen muscular se debe principalmente a fenómenos de inhibición refleja y a una desaparición total de la actividad muscular. Además, debe saberse que este fenómeno de amiotrofia afecta sobre todo a las fibras de tipo I. Para prevenir la amiotrofia, la electroestimulación debe compensar la inactividad total del músculo reproduciendo una serie de secuencias de contracciones comparables a los distintos regímenes de trabajo a los que se somete el músculo durante una actividad normal. Las fases principales del tratamiento se efectúan con frecuencias usuales de funcionamiento de las fibras lentas para compensar su amiotrofia preferencial. Además, para compensar la inactividad total del músculo inmovilizado y luchar contra el reflejo de inhibición postoperatorio o traumático, el tratamiento debe ser relativamente largo.
Este tratamiento preventivo permite recortar significativamente los plazos de recuperación y, eventualmente, retomar más rápidamente las actividades físicas y deportivas