Los experimentos efectuados en animales, junto con las biopsias realizadas, han puesto de manifiesto que la utilización de frecuencias muy bajas de estimulación implica un aumento de las capilares que rodean las fibras musculares. Si se aplican sesiones de 20 minutos dos veces al día, aparecerá este aumento de los vasos capilares tras un periodo de cuatro a ocho días de estimulación.
Merece especial interés el hecho de que tal capilarización se produzca de manera preferente alrededor de las fibras rápidas. Pues es precisamente lo contrario de lo que ocurre cuando realizamos un entrenamiento voluntario de resistencia, donde la capilarización se manifiesta fundamentalmente alrededor de las fibras lentas. La capilarización que se obtiene gracias a la estimulación con frecuencias muy bajas, más pronunciada alrededor de las fibras rápidas, tiene su explicación en el hecho de que las fibras rápidas no estás acostumbradas a un trabajo a muy baja frecuencia. Cuando se producen contracciones voluntarias, las fibras rápidas no desencadenan una actividad a menos de 30 Hz; a esta frecuencia, la contracción tetánica del músculo se ve acompañada de una caída del riego sanguíneo. En cambio, cuando estimulamos un músculo con una frecuencia muy baja, las sacudidas separadas se ven acompañadas de un aumento importante del riego sanguíneo en el músculo y todas las fibras activadas, ya sean rápidas o lentas, trabajan a la frecuencia impuesta por la estimulación.
Este incremento de los capilares alrededor de las fibras rápidas proporciona una mayor superficie de intercambio y difusión de oxígeno y metabolitos. Se agiliza así la refosforización de la ADP en ATP, así como de la creatina en fosfocreatina. Por lo tanto, en la fase de esfuerzo, la capilarización permite tener una tasa de fosfocreatina más elevada y una producción de ácido láctico más débil. Es decir, gracias al desarrollo del os capilares mediante estimulación a muy baja frecuencia, las fibras se vuelven más resistentes al cansancio.
Los trabajos realizados en animales han demostrado que el factor responsable de la capilarización es el incremento del riego sanguíneo producido durante la estimulación. En realidad, el inductor del desarrollo capilares el efecto mecánico asociado al incremento de riego, provocado a su vez por la estimulación. Por tanto, mientras más aumente el riego durante la estimulación, mayor y más rápido será el desarrollo capilar. Por esta razón, el programa Capilarización contempla una frecuencia de 8 Hz, ya que las medidas obtenidas a partir de cálculos de flujo sanguíneo han demostrado que esta frecuencia da lugar al máximo incremento.