La utilización de una corriente directa de pulso permite limitar el volumen del edema durante los 3 ó 4 primeros días de su formación. Los mecanismos de actuación de esa corriente se siguen discutiendo hoy en día. La hipótesis más probable se basa en una disminución local de la densidad de los sustratos proteínicos.
Para prolongarla, el tratamiento debe repetirse a razón de tres sesiones diarias.