En diferentes tipos de lesiones de las vías nerviosas centrales, entre las que la hemiplejia constituye el ejemplo más común, se desarrolla una hipertonía espástica. El reflejo miotático (reflejo monosináptico de estiramiento), al dejar de estar bajo el control de los centros superiores, se vuelve hiperactivo, desarrollándose una hipertonía de forma predominante en los músculos antigravitatorios, los músculos más ricos en husos neuromusculares (flexores de los miembros superiores, extensores de los miembros inferiores).
La hipertonía de tipo espástico viene determinada por una hiperactividad de las motoneuronas alfa y, por lo tanto, una inhibición de estas motoneuronas conllevará una reducción de la espasticidad. Las grandes fibras nerviosas mielinizadas aferentes de tipo Ia que llegan de los husos neuromusculares del músculo antagonista hasta el músculo espástico tienen, vía las interneuronas, una actividad inhibidora en las motoneuronas alfa del músculo espástico. Se obtiene de este modo una reducción de la espasticidad si se estimula el músculo antagonista al músculo espástico por reflejo de inhibición recíproca.
Por otra parte, la estimulación del músculo antagonista permite, además del fortalecimiento de dicho músculo, un estiramiento progresivo del músculo espástico que ayuda a combatir una evolución hacia su contractura y retracción.